Documentos que pasan por varias manos
El presupuesto firmado llega al cliente, el cliente se lo reenvía a su gestoría y la gestoría al banco que estudia la financiación. Cuatro buzones después nadie sabe cuál es el original. Con el sello visible la comprobación dura segundos: escaneas el QR de la estampa, sueltas el archivo y la página dice si coincide. Quien la abre no necesita cuenta.